"Ah, de miserable en sublime la plaza. Alucinada es.
Porque la plaza produce desvaríos."
Diamela Eltit, Lumpérica
quién era antes de la Plaza
antes de las dos cuadras y media
y entrar a mear a ese bar de Once
donde permiso por favor, al fondo
el neón arranca la noche de lugar
antes de doblar la última esquina
quién salió
rumbo conocido de memoria,
para no perder la costumbre
enfrente, desde los orines del bar
plaza Miserere o sus luces gastadas
oscura casi a propósito, no se ve
los puestos de panchos y gaseosas
su gente que la atraviesa con indiferencia
rutina de subirse al tren para volver
o viceversa, que es lo mismo pero al revés
y antes de eso la Plaza digo,
no tan oscura como parece a simple vista
debajo de los árboles, uno, dos tres, pibes
rendidos a un viaje de poxirrán
debajo de los faroles una, dos, tres, mujeres
del caribe en venta su sexo por veinte pesos
debajo de los carteles, uno, dos, tres
policías de civil palpan, revisan
debajo de un toldo, un borracho que duerme
y más debajo aún
las seis horas del subte A, las vías electrificadas
quién era antes de ingresar a esta Plaza
cuando camino por Rivadavia,
quién mueve mis piernas de memoria
en las letras que tuve y tengo a mano
la Plaza esta donde siempre y mis pasos se orientan hacia allá
cada uno por su lado, pero juntos
avanzan la verda sin importarles quién era antes de la Plaza.
federico iglesias
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