a Radovan Ivsic por sus meteoros
1. [Adentro del departamento – de noche] La heladera zumba como un insecto vengativo.
Hay un trozo de queso momificado en la puerta.
El personaje lo mira.
Le pregunta si aún quiere ser parte del sistema digestivo.
El trozo de queso no responde.
El personaje lo acaricia y lo deja en el sarcófago.
2. [En el colectivo – por la mañana] Un cartel en la ventanilla dice: “Se prohíbe soñar con impunidad”.
El personaje sube, y se sienta al lado de un tipo que le lee la mente en voz alta.
—“Este no quiere ir a trabajar, quiere ser vapor” —dice el tipo.
El personaje asiente.
Se transforma en una nube y flota por la salida de emergencia.
3. [en el baño del trabajo – al mediodía]
El personaje se encierra en el baño.
En la pared hay un grafiti: “SOMOS MUCHOS ADENTRO Y AFUERA DE ESTA CABEZA”.
Se sienta en la tapa del inodoro y espera instrucciones.
Del inodoro sale una voz:
—“No te preocupes, esto también es ficción”.
El personaje toma nota en la palma de la mano con una birome.
4. [en la terraza – al atardecer] Hay una reunión de seres tristes vestidos de colores chillones.
Discuten sobre el precio del aire.
Uno propone privatizar el sol.
Otro sugiere que aprendamos a fotosintetizar, onda las plantas.
El personaje aplaude lento, con guantes de goma puestos.
Llueven mariposas de origami.
5. [en la cama – de madrugada] El personaje no duerme.
Tiene un auricular que conecta la nariz con el oído
Escucha la voz de su yo del futuro:
—“No va a mejorar, pero vas a hacer las paces con el sinsentido”.
El personaje se ríe bajito.
La almohada le responde con un bostezo.
Ambos se abrazan y se duermen.
6. [en el ascensor – por la tarde] El personaje sube solo.
El espejo lo mira con decepción.
En lugar de botones hay emociones:
Inseguridad,
Euforia moderada,
Culpa tipo B,
Desvarío social.
Aprieta
Melancolía eficiente.
El ascensor baja hasta un campo donde pastan burócratas con portafolios en la boca.
Uno se le acerca y le ladra una orden.
7. [en el supermercado – de noche] El personaje empuja un changuito lleno de cosas que no recuerda haber puesto.
Cajas de silencio, latas de ansiedad, una sandía con un ojo abierto.
En la caja hay una persona que cobra.
—¿Tiene puntos? —le pregunta.
—Solo los suspensivos —responde el personaje.
Y se lleva la cuenta anotada en la frente.
8. [en la biblioteca pública – por la mañana] Todos los libros están boca abajo.
Sus títulos cambian cada vez que los mira.
Toma uno que dice “Manual para sobrevivir a un día promedio sin desaparecer”.
Lo abre: solo hay espejos diminutos.
En cada uno, una versión suya llora por razones diferentes.
Decide llevarse el libro, pero el bibliotecario le pide que devuelva el que se llevó antes.
9. [en la plaza – al anochecer] Los árboles estornudan hojas secas.
Los bancos se quejan del peso emocional de los que se sientan.
Un niño juega con una cuerda invisible, dice que está paseando su duda existencial.
El personaje le pregunta si la duda muerde.
—Solo si la ignorás —le responde el niño.
Entonces se agacha y la acaricia.
I F