.

.
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estado de ánimo


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una transformación implica ofrecer-se
ahí radica la bocha, alegría del dar
recoger corrientes de esto o aquello
— sí, juro!

impase de oxígeno en estado plus
compenetrarla que te habita y da
su fruto dulce al albedrío como sea
— sí, juro!

como un pase de magia, no blanca
la vida bonita sin ella no hay, no soy
son electrodos corriendo por los huesos
—sí, juro!

esos de tender puentes a una vida otra
sin cerrarse a los cauces, abrirse a los sauces
un asunto, una discusión, pasión y ternura
—sí, juro!


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federico iglesias
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decisión a largo rato

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deja que se vaya
echalo
purgalo
sacalo
a patadas en el orto
matalo
borralo
andalo
dejalo salir, chau
que se haga otro
que siga
afuera está lleno
decile que sí
listo, que se haga
a un lado correlo
escapalo
exsorcisalo
dedicale un réquiem
dos vivas
y adiós
basta, ya fue
hasta acá te sigue o te lleva
ese que se mete / te metés
cuando estabas en
otra vida que no era
ahora chau
lo tengo encima
y lo quiero sacar
no más de él
su mundo
miseria
miedo
y escape refugio que no es
.


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federico iglesias
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trabajo

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está el trabajo, la base de esto
múnera o no, como salga o no
negro, informal, a destajo, esclavo
y sin embargo el trabajo siempre

el encierro precipitado, fuga autómata
dónde anida la insatisfacción?
de los muertos que cuesta un papel
trabaja si, si compañero, si sí, seguro

así dice del trabajo el burócrata
un telón de agua, fondo gris
ésto es trabajo aquello no, dice
reglamentarialisticamente hablando

para qué quiero patrón, quien te oiga
ausencia de mármol, no es acá ni allá
pedregoso y monosílabo, aplausos
semejante burócrata de habla discurso

muro delante, ansiedad traducida
un lamento de sartén por el mango
perros y sirenas, paisaje acústico
de los mundos que te rodean

más que asco da que sean así:
pilcha de lujo ansias de plebe, y mejor
así es más fácil tenerlos cortitos
factor de poder el gordo / tras las rejas


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federico iglesias
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nudo gordiano (acá es)

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es acá, nudo gordiano
y los ojos que me habitan
en sentido contrario
tráfico emocional, señales
empezar por dónde, por qué
esquivándole a la soledad

es acá, nudo gordiano
lo mismo cortarlo que desatarlo
el acuerdo de Zeus
un augurio cumplido
la tormenta de rayos
todos pensamiento lateral

es acá, nudo gordiano
no tengo aquella espada filosa
no tengo Oriente que conquistar
no tengo los bueyes del campesino
ni el cuervo posado en el carro
si fuese Alejandro Magno pero no

es acá, nudo gordiano
entidad fisiológica y mental
relación que establezco puentes
dinámica subjetiva y material
sujeto a una existencia precaria
un puñado de certezas, dudas


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federico iglesias

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El estudiante universitario acorazado

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Todo le es ajeno
Menos la frase que debe memorizar para el parcial
Es extremadamente individualista
Menos cuando acata acrítico sentencias pomposas
Excusas para esquivar el cuerpo
Esclavizando el cuerpo a convenciones estériles
Le esquiva al estudio y mezquina experiencias
Salvo aquellas que le reportan un privilegio
Aunque más no sea una mirada aprobatoria
O ni siquiera, apenas un consuelo a tanta mediocridad
Está primero él, o ella, después también.
Allí se acaba el mundo.

Nos acusan de sacrílegos del santo recinto
Que cuentan los minutos y se escapa la clase
El saber se hace lejano, inalcanzable.
El díos del pizarrón no es omnipotente
Pues tiene un contrato de trabajo, asalariado.
Intelectual académico recibe su salario.
Pero el estudiante recibe su salario del patrón.
O de los padres. –Padre/Patrón– suena sospechoso.

El acorazado universitario se encierra en sus apuntes
Copiados como autómatas que no comprenden pero copian
Cualquier cosa, sin criterio.
Necesitan verdades reveladas que sacien los temores.
Qué importan 160 despidos en una planta industrial de la zona
Qué importa la prepotencia patronal avasallando derechos mínimos
Qué importa la humillación del despedido y ninguneado
Qué tiene que ver la universidad, docentes, estudiantes, no docentes
Quizás haya que esperar 100 o 200 años para ocuparnos del conflicto
El pensamiento crítico, la transformación, la organización.
La voluntad de salirse de uno, romper la coraza-prejuicio
Tenemos toda la historia por delante
Las lecciones y clases magistrales suceden siempre fuera del aula.



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federico iglesias

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para contribuir a la confusión general...

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a Aldo Pellegrini

cómo es que una puerta se cierra de un portazo
cómo es que una puerta cerrada abre al encierro
cómo es que el encierro se cierra para escapar
cómo es que se escapa de un futuro que es puerta
cómo es que una puerta se cierra a modo de futuro
cómo es que el futuro parecen muchas puertas colgadas
cómo es que colgarse de una puerta cerrada no trae al futuro
cómo es que me atrae la nada representada en palabras
cómo es que mil palabras pueden representar la nada
cómo es que nada un pez entre las palabras que lo nombran
cómo es que nombran los hombres la nada que los habita
cómo es que habitan los hombres el futuro
cómo es que el futuro deja de serlo para ser hoy
cómo es que es el hoy que escribo a modo de ayer, de mañana
cómo es que la mañana me pasa por arriba, sin verme la cara
cómo es que mi cara dice lo que soy, quién soy o no
cómo es que no soy el que soy y viceversa

así se saca las miserias que le ensucian el día
la ducha que reconforta y abre los poros cotidianos
la puerta que se cierra da a la habitación contigua

allí descansa duerme trabaja se olvida recuerda siente
una mano que le inventa el cuerpo, otra que también
tiene certezas que le atraviesan como surcos

cómo es que los surcos atraviesan certezas
cómo es que las certezas son surcos que deja la vida
cómo es que la vida no deja vivir sin certezas
cómo es que la duda parte al medio y es punto de partida
cómo es que se pierde una partida y no la batalla
cómo es que una batalla no es la guerra
cómo es que una guerra se libra en tus narices
cómo es que tus narices no huelen a su alrededor
cómo es que ese alrededor se camufle o simule, depende
cómo es que depende el planeta de un puñados de garcas
cómo es que se empuñe una idea, un fusil, la palabra
cómo es que una puerta cerrada puede abrirse y viceversa
cómo es que un viceversa cabe tres veces en un poema
cómo es que un poema nunca es sino que se produce
cómo es que se produce la materia prima de un poema
cómo es que la materia prime sobre la idea
cómo es que escribo sin saber que escribo para qué

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federico iglesias
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en la brecha

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dónde vas a buscar qué
¿cuál es la urgencia de esgrimir una palabra?
la necesidad y la libertad nunca se llevaron bien
y qué hacemos con la moral
esa que te inyectan desde la cuna
no hablo del dinero se entiende, no es cómodo
¿un grito contenido? la voz que se amontona en la garganta
pues no hablo sino escribo
tampoco del dinero se entiende
o no depende de mí esto
aferrarse a una carencia, de mástil o banderas
al viento, solo le importan las hojas
y las caricias que sopla
tan parecidas a su ángel desafiante
así espera que pare de llover
sin embargo no hay con que darle, ella dicta
agazapada en la nuca, susurra
no el mío, desconfío de los arcángeles
la jerarquía celestial me tiene sin cuidado
o estas líneas dicen lo contrario
voy y vengo, ir y venir, mundo mampostería
prefiero el malbec
pero el cartón no es irreal, o lo es tanto
como mis huesos y este
armazón que me sustenta en el espacio
organizarse: esa es la palabra, y no sólo
si ahora sonaran campanas, miedo a la mediocridad
pensaría que todo es una fábula
a lo sumo el repiqueteo de un teclado
el enter abrupto me llama al silencio
no le hagas caso, es saludable desobedecer
va más allá de los límites que le impone la teoría del signo
que alcance hasta los pulmones
esta intermitencia que me permite
hondo, como un coro de fondo
no solo personal, es decir, la vida cotidiana como enfoque
no solo de la historia, historiográfico
no solo el día a día en la acción pura y material
no solo una estructura que aceita engranajes
no solo el desvío, la vida por etapas
de dónde te escapas, o eso crees como el preso
que anhela la fuga mientras cava con la cucharita
di la vuelta por acá y allá, eran dos manos que
gesticulan las palmas cóncavas, se mueven
forman circunferencias, asomarse a la palestra
los dictados de la razón, argumentaciones y risitas
en tazas de café, ya viene a leernos su vida
encerrado no se aguanta el tic tac del cotidiano
la ronda de cerebros al unísono sin
la recompensa del cuerpo, esa incompatibilidad de origen
en la urgencia late una dimensión vivencial, palpar
la experiencia sin mundo hay locura
un debate entre esa locura y la investigación científica
hete aquí en una intersección nunca imprevista
así llegué caminando a estas palabras

.
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federico iglesias

Paredro II

.

no importa si designa un trauma
mi Paredro aparece así
ahí está, proyectado
no me pregunten cómo
una crisis de raigambre
propia y común
hice el gesto de tomar la taza
y ahí está
incertidumbre
mi Paredro sabe dónde hay cables
reversibilidad o no
como cuando la vez del frasco
de mermelada, será que viene
a desayunar pero si son más de la una
de la madrugada fría
inestable peligrosa marañas
como ella sola y yo acá
mi Paredro me advierte
el chiste de mañana
coyuntura de cambios
el sendero rumbo al sueño
lo que no mata fortalece
entonces me detengo
–jamás veas a tu Paredro a la cara–
entonces me detengo digo
y le esquivo la vista
tenés razón Paredro, buenas noches...


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federico iglesias

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respuestas y preguntas

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las respuestas en la boca de los fusiles
era ese un lenguaje aprendido en la escuela
las palabras que se enseñaban a olvidar
escritas con tiza, con saña la letra
entra
con sangre pero también sale
el problema eran las preguntas
escamoteadas en dogmas inconclusos
y no hablo del espíritu de la época
sino de los fusiles que empuñaban
ideas urgentes sin tiempo a resignificar
y uno escribe con los dientes apretados
un lenguaje que no es dogma sin espíritu
la trampa de una idea mal empuñada
y no hablo de los fusiles, sino de las preguntas
falsa y disyuntiva: pensar o vivir
digan lo que quieran, arrepiéntanse
despedacen la vida con bisturís teóricos
¿bisturí o sierra de carnicero?
ustedes, que no admiten una mancha de sangre
no sobre sus papeles, mucho menos el cuerpo
nosotros, que vinimos después
¿hay un nosotros digno de tal?
que no tenemos para perder acaso
poco más que la vida, el puñado de afectos

retomamos los fusiles, retomamos las preguntas


 federico iglesias
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Paredro I


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—son esos garrones buenos que mi Paredro entiende cuando le enseño una conducta caracterizada por unos actos que por momentos no escapan a la voluntad pero lo intentan, ahí está mi Paredro para atajarlos, sabio de la irregularidad de aquello que nos rodea sin darnos cuenta, mi Paredro como la pulga detrás de la oreja, por momentos estoico a veces excéntrico, que me brota sin acepción vegetal sino todo lo contrario, es decir no corpóreo, a no confundir el sustantivo con su relación, que ahí está mi Paredro para encender una vela cuando se corta la luz, quién sino mi Paredro leyó un esténcil en una columna rosarina y ahí me di cuenta que ya estaba, esa frase marcaba un antes y un después, sin embargo mi Paredro odia moralizar, más bien odia la moralina como quién detesta el exceso de azúcar en un café, una frase no es nada sin que mi Paredro la signifique como tal, le otorgue esa tercera dimensión que la cotidianeidad nos niega o nos olvida, cuando nos encontramos puedo percibir ese dejo de instantaneidad permanente que adquieren las cosas, una instantaneidad que sucede todo el tiempo, falso dice mi Paredro, eso me habla de que se esconde bajo este teclado, me agarra los dedos y los hace danzar sobre un mosaico de letras en cuadraditos, vaya que tiene puntería mi Paredro, sino acaso en lo que significa por lo menos en su destreza que no es técnica porque él no es, lo aclaro de nuevo porque una aclaración vale más que mil palabras, y quién sino mi Paredro puede hacer que piense en él, que lo conciba de alguna manera, heredado pero hallado al fin, también hijo de un mosaico desarmado, pero no de armas que éstas no le faltan, sino cuenten las páginas, hurguen en la vida cotidiana de las personas a ver que encuentran, tarea que le encomiendo a mi Paredro que desde ya hace con gusto, pero si él no es sino es acto, ahí está mi Paredro, por momentos estoico a veces excéntrico




federico iglesias

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Conducta

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Presa de una fantasía: esferas
laberintos de ligustro bajo el agua
toma del pico y avanza
Pero nadie se va del mundo así
sin una muerte que lo acompañe
hasta el asiento de partida.
Lindo quilombo en el que te metés
con eso del mundo y las esferas
no importa
Camisa de veinte varas,
discusiones seculares que amontonan
tomos y polvo en tapas gastadas.
Acepta la fantasía o degenera
imposibilidad del actuar
en cuanto membrana anti-sentidos
o nube confusa obtusa pétrea rígida
inmadura y siguen las firmas.
Una vez, un recuerdo:
espejos oculares de pasado espeso
y estas letras vendrán a la postre
como ese tren que pasa siempre
más o menos a la misma hora.
Y dale con la imagen ferroviaria
espejismos de ese páramo que no es Pedro
una estación vacía, un otoño sin ocres.
Ahora te pido que te levantes
des cinco o seis pasos hasta el baño
y te detengas frente al lavatorio
la mirada al frente es decir hacia adentro
no, no las manos dejálas quietas
con preferencia en los bolsillos.
Bien, así, ahí está.
Ahora quedáte un rato así parado
en lo posible sin parpadear
fijos los ojos en ellos mismos
respirá con normalidad
sin impostar un ritmo acompasado
eso es, así.
Había tomado este hábito
que se figura en fugas
sucesivas fugas de lugares
que a un impulso dejaban de serlo
ya no entendía nada, entonces tiene que parar.
Putea sin razones al silencio asesinado
inclinaciones más afectas al drama que a la acción
vuelve a la mesa enciende un cigarro se sienta a fumar.

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federico iglesias
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una historia dicen que narra


un encadenamiento acabado
a los hechos, lógico y métrico
afirmación decimonónica
ajustarse a lo que ocurrió
hacia allá vamos, humanidad
esto que pasó así, aquí está
trampa discursiva
esa meretriz del había una vez...
en un principio fue la luz
energía condensada
explosión sideral
el hombre de barro
y su costilla desnuda
una célula
el oxigeno necesario
un mono que rompe un hueso
y su pulgar opuesto
arroja al aire y cae
diez mil años después:
el fuego quema
el agua moja
el aire es aire
la tierra ergo
se pudre el planeta
y sin embargo vivimos
los que hacen andar eso
que cuenta una historia
o narra su encadenamiento
cotidiano a la máquina
al patrón, a eso que viene
un arado tirado a bueyes
o va desde hace mucho
un barco que son pueblos
como esta ventana mira
y ve la casa de enfrente
los andamios que sostienen
tres albañiles y sus ladrillos
una historia nunca es
sino se construye o
la construyen, o construimos
y una historia nunca es
digo eso que está ahí sino
un diálogo en perspectiva
sublevar en el pasado
ahora y para qué
una trinchera de papel




federico iglesias


.

sin embargo...


entre la espada y la pared
la espada
acá ves, a la altura del hígado
eso dije, pero no le convence
y a quién puede convencer
una metáfora repetida
aunque no por eso menos
qué?
me lo dice el tono de su mirada
que sin carecer de luz
mira anticipándose
a las palabras que nos inventan
la pared siente un cuerpo
apretado contra ella
sus cuadros se estremecen
se contraen sus ladrillos
ser inanimado es parte
de su carácter rompe moldes
repetidos, el truco de la galera
aparece una paloma?
y si hay espejos
(cosa que sucede a menudo
en las paredes de una novela
un cuento, un poema)
éstos multiplican la espada
oblicua y perpendicular
entre mi cuerpo y la pared
acá ves, a la altura del hígado



federico iglesias
.
.


Clic

.
un clic y listo
ahora es así
hacer clic y listo
las compras
los pagos
los viajes
el cine
los libros
el sexo
la vida, clic
como el clic
del gatillo fácil
que suena
sin ser oído
varios clic y listo

.
federico iglesias
.
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Nervadura

.
atesorada en esa zona desconocida
casi subconsciente que cimienta el espíritu
lo templa tierno pero desenfrenado
decidido a derribar desesperadamente sus trabas
entregado a tus placeres
tu sexo aéreo y corpóreo como una boca hecha
dos que se besan cual novios adolescentes
la imagen mejor guardada, la más nítida
no está detenida sino que transcurre
foto en movimiento
un continuo abarcado por tu cadencia mediterránea
y tus ojos que precisan cada palabra, cada concepto
o sentido que adquieren en tu expresión
mientras el relato te apodera de mí
estamos acostados, de costado cabezas en la almohada
el colchón es todo lo demás que existe en el universo
más allá de nuestro contorno
el de nuestros cuerpos conjugados en un encuentro huidobriano
la nada hecha mundo no hay afuera
entonces una nervadura
aspiras la primera frase antes de vocearla
pausa necesaria en la que un beso se hace coma
o dos puntos, la salvación por el relato

una habitación que está a punto de dejar de serlo...
otra dimensión, mi poder que no existiría sin vos
oraciones unimembres y frases certeras, breves
pero vos construís el relato tiene la música de tu voz
la estructura de tus sentidos la magnitud de su estallido
una sonrisa de satisfacción, serena, plácida, luminosa





06 de agosto de 2008
federico iglesias

.

señales

.
a la vera del mundo una mañana
nítida
intermitente
pájaros y pibes
susurran hojas
aire que se mueve
afuera y dentro
estiro puentes
abro puertas
ventanas
jaulas
gama de lo posible
nada se oculta
sin sombra
necesaria al rayo
de sol esta mañana
combato la distancia
porque separa nuestra
ni materia
ni idea
ni sustancia
cuerpos y carne
aunque haga ruido
esta sentencia
no por aires filosóficos
sino brisa matinal

busco señales que me den de escribir...


federico iglesias
.

Rapsodia de uno

.
fantasma el que produce el eco
qué vale una pena
esta presencia constante
de a poco la soledad
o una manía potenciada
por ese nombre sin letras
estado de la percepción permanente
ocupa aquí y allá, se sienta
en esa figura y talante que avanza
invisible y nunca ajena
la vereda al encuentro
eso que te rodea, ves
tantas veces
postergado por egos resentidos
a toda hora y noche
caricias rotas
uno tras otro
multitud de fondo
o delante los minutos
entre la que surge del bullicio
van a parar al fondo
nítido una mirada que te puede
parecer que viene de lejos
de un reloj a cuerda
que cuelga péndulo
peso muerto
y de dónde sino
incertidumbre trabajosa y fiel a quién
no, no moralices
dentro de un rato se larga a llover
y ahí tenés, tantas espalda
como caben en los gestos
amabilidad cortesía decoro
buenos modales dedo meñique
una geografía corporal no alcanza
detona o denota, depende
del mercurio, de lo que dure
el tiempo nunca detenido
va y viene como ayer
una canción sin fin, como un disco
camina en círculos y a través
otra vida que se fugó
de sus huellas oculta un pañuelo
en un abrir y cerrar de ojos
pero un círculo nunca es tal
sino un espiral / no espanta
un vestido sin espalda
una caricia sin piel
verse al espejo y buscar su cara
el abandono de un final

.
federico iglesias
.
.

Hallazgo fortuito: el Río sin orillas


a Juan J. Saer

una mesa de libros en oferta
a guisa de un vastísimo mar
como ese cielo del Entenado
sugestión persuasiva: una certeza

uno es de acá, pero del Río ni medio
crecimos de espaldas al estuario
a su inhospitalidad histórica
sus masacres y traiciones, sus olvidos

(los compañeros arrojados vivos
desde un avión de la Marina)

antropófagos que nos preceden
aventureros de paso
conquistadores mediocres
contrabandistas y comerciantes
estancieros y militares, todos próceres
tal es la cepa de éstas pampas

(recompensa por las orejas indígenas
miles de hectáreas usurpadas)

ese ganado echado a su suerte
vacas y ovejas para fundar una patria
una extensión de agua barrosa
un puerto que asfixia, una fuga

horizonte circular, paisaje austero
la ruta de la plata, el suelo cotidiano
un tratado imaginario: "El Río sin orillas"
y este hallazgo del azar objetivo


Atlántida, 2009

federico iglesias

Antonin Artaud



lucidez o no

hay una lucidez que nunca
ninguna enfermedad podrá
arrebatarme / la lucidez
que me dicta el sentimiento
de mi vida física y química
psíquica:
hay un mal contra el cual el opio es
irreemplazable: Angustia
la Angustia que hace a los locos
la Angustia que hace a los suicidas
la Angustia que hace a los condenados
la Angustia que corta el cordón umbilical de la vida
tengo derecho
a disponer de mi Angustia
de una angustia que en mí
es tan mortal como las agujas de todas las brújulas del infierno
ninguna ciencia de los hombres
es superior al conocimiento inmediato
que puedo tener de mi ser, pues
soy el único juez de lo que hay en mí

¡convulsiones del cuerpo o el alma
no existe sismógrafo humano
que permita a quien me mire
llegar a una evaluación de mi sufrimiento
más exacta que aquella fulminante de mi espíritu!


.
federico iglesias
(sobre texto de A. Artaud)
.
.

Preguntas que no son


ajenidad del mundo que se apodera
ocupa los órganos de choque
dura lo que el vino
una flor tarda en secarse

con lupa de miope vela una noche
de copas y huellas
es decir sangre y otras almas
que pasan por la vereda

dicho entrelíneas al encuentro
de un azar y su destino
a contrapelo del reloj
una caricia embrutecedora

tarda pero llega el verso terco
meticuloso y rumiado
digan que No! alguna vez
si entienden el silencio




federico iglesias


.

Atrapado en un frasco


este frasco vacío era de mermelada
de ciruela, y ahí está ahora
frasco de vidrio y etiqueta gastada
vacío y transparente
un frasco se vacía de a poco
amalgama de tiempo y lugar
que unta, sobre todo unta
una tostada, una galleta
una persona se vacía de a poco
ligazón de tiempo y espacio
que vive, sobre todo vive
una decisión, una acción
los distingue la violencia
de sus vacíos o vaciarse
una persona se derrama
de un balazo estalla el frasco
una persona no se vacía
como la mermelada que
unta un pan, sino que
produce y consume su vida
pero dónde se vio una persona
vaciarse yo la vi
acaso eso parecía cuando el cielo
era un frasco sin tapa

y aún queda un sin embargo
no confíes en los llenos y vacíos
tan absolutos como el jamás
un frasco es una persona


federico iglesias



.

Lejos

"allá lejos"

Lejos
pierde sentido mi dirección
me detengo y pienso
Lejos
estoy sentado al costado de una vela
el encendedor
Lejos
la bicicleta contra la pared
también una radio de fondo
Lejos
a la noche boca arriba
el zumbido de un murmullo
Lejos
de las horas que alumbra la vela
que amaga una apagación
Lejos
una cañería en funciones
y aguantar el silencio cuesta Lejos


sin fecha (05)
Martin del Barrio
.

Gaza, acá nomás

.

Gaza no es la esquina de tu barrio,
aunque en esa esquina también
caen pibes acribillados
por balas impunes, uniformadas.

Gaza es tu pasado y tu presente,
otro Guernica que nos arde.
Nos costó la sangre de treinta mil;
hoy la muerte vuelve a repetirse,
allá, acá nomás.

Gaza no es tu escuela derrumbada
por el abandono del presupuesto;
es la infancia rota, 
de chicos con hambre,
chicos sin nada.

Gaza es la fila de muertos
que ya no espera en la salita.
Nadie vendrá a buscarlos:
los alcanza el misil
o el abandono.

Gaza no es tu televisor ni el diario,
ni las voces cómplices que mienten.
Son campañas que borran los nombres,
que niegan a un pueblo
hasta el derecho de ser humano.

Gaza es el escenario del infierno.
Parece lejos.
Hasta acá no llega
el olor de la carne quemada,
ni tiemblan las paredes.

Gaza es la indiferencia
de gobiernos sumisos,
de sociedades inmóviles,
de corazones vaciados.

Gaza es un grito de rebeldía,
de bronca y de dolor.
Un llamado a ocupar trincheras,
a endurecer la voluntad
sin perder la ternura.


.
federico iglesias

febrero 2009

.

cucaracha

.
aletea desde la pared
marroneidad altiva
de resistir la radiactividad
espanta y repulsiva


permanece así uno, dos
tres, cuatro, veinte siglos
quiero darle con la sandalia y
se me escapa


no quiere morir boca arriba
pero alguna se suicida, las hay
precipitadas a la planta del pie
ó perseguida por un gato


rociada sino
el rigor mortis desequilibra
sus patas y vuelcan
a mi me dan asco


muchas cosas me dan asco
seguro por otras razones
las camionetas 4x4
los bombardeos a los pueblos
la burocracia sindical
el agua del Reconquista
la cárcel y el Vaticano
los fisicoculturistas


¿qué sabe la razón?
del asco que me produce
nocturna y marrón desprende

olores imperceptibles, bacterias

suspendida y marrón
en el aire desafiante
bajo una luz de bajo consumo
que la proyecta oblicua

va y viene en su bamboleo
de soy-cucaracha-y-qué
torea una incertidumbre quizás
eso me pareció

tendrá este blatodeo, pregunto
algún significado
mitológico, esotérico, etológico
lo ignoro al aplastarla.
.


federico iglesias

Cosas

.
esa masa pegajosa y gris
está ahí afuera
te espera, observa
no quieras escapar
te ata la soga que usa
alguien que pasea
esa masa pegajosa y gris
está ahí afuera
el vaivén de la luz
de un semáforo esquina
del tipo que cruza
esa masa pegajosa y gris
te espera, observa
cuantos verdes caben
a un atardecer
que no vuelve
un perro / una calle / una nube
cada cosa en su lugar
palabras que significan
un estado de ánimo

una vida

.
federico iglesias

Paréntesis

.
Cuando se abrió recién llegaba yo del otro lado del río
Me pesaba la mochila y esas dos o tres noches
En las que me faltaba una parte
Porque allí nada había principio y fin
Pasaje de ida y vuelta
Fechas que respetar
Papeles y esa caterva de las migraciones fluviales
Atravesada la existencia en la boca del estómago
Más o menos lejos de cuando se abrió
Y no sé que tan cerca de su cierre, o del mío
Acá uno está parado sobre sus piernas pero no sobre sus pies
Liviandad propia del flotar los ojos me andan cerca
Echados hacía atrás como quién se atrinchera para resistir.





09 de septiembre de 2006
federico iglesias

¿Falta poco?

.
Un día perfecto para caer en un hueco
Desde el colchón de sabanas resbaladas
Sin ayeres ni mañanas a la vista
En un corte longitudinal, el borde
De la semana que empieza por el final
Atrapado así, tan lejos como se pueda
(Y conste que no hablo de kilómetros)
Hay un quiebre, si miro para atrás veo la grieta
Allá arriba, menos de veinte horas
Me separan de ese quiebre aunque no puedo
Precisar exactamente el momento
Hago memoria y paso revista
La hoja en blanco y sus márgenes al acecho
Calenté un café y una tuca que acarreo de anoche
Oxígeno para seguir aunque afuera que sé yo
Supongo un sol que raja la tierra
Acá no hay tarde o algo que se le parezca
Una nube copó la habitación, luego la casa
En el desorden que impone el desgano
Será para escapar que ladran los fantasmas
Del humo verde que traía la nube




A penas lunes 28 de agosto del 2006.

federico iglesias
.

Se va la tarde


la tarde brisa de árboles a quién
te contempla dormida y luego
toma de la cintura, abraza cucharita

la tarde como tus ojos aéreos
antes del último sol, la tarde
se vuelve hacia el oeste más cárdeno

la tarde devuelve la luz a sus siete colores
enciende horizontal un cielo
de pájaros y aviones, de pibes que juegan

la tarde lúdica y lúcida
recuerdo lívido de una mujer

que me construye con su relato



.
federico iglesias

.
.

.

Epílogo


“las invenciones de lo desconocido reclaman formas nuevas"

Frente al pánico de la hoja en blanco uno se pone a pensar y mientras fuma busca no un atajo sino el indicio detrás del que se abre un camino, un tallo común de dónde salen otros que, a su vez, se subdividen en otros, y así indefinidamente, algunos entremezclados, en direcciones opuestas, otros se acaban bruscos, otros ni se intuyen, pero todos y otros forman parte del racimo, y cuelgan en cierto sentido de la hoja en blanco, por eso lo del pánico tenga cierto asidero no tan lógico como parece. Escribir es encontrar la punta de la madeja y tirar con cuidado. Pueden pedirme que me calle cuando lo que tengo que ofrecer es poco más que nada, cuando sientan que las palabras no provienen del diálogo sino que se inventaron en la boca de quien escribe. El primer párrafo es ese impulso en el que definir los objetos cuesta pánico y es necesario entonces un par (por lo menos un par) de certezas de las que aferrarse fuerte para el embate inicial. Primera certeza: somos cuerpo y palabras, sociedad y frases, universo y textos. Pero también las palabras que no pensamos, las frases que no decimos, los textos que no leímos. El universo que no conocemos, la sociedad que queremos cambiar y el cuerpo que duele. ¿Para qué escribir? ¿Escribir para quién? Frente al espectáculo de la devastación hay que estar con el fusil en la conciencia, en cada página. Lejos de los concursos o concursis, fuera del ritual de las letras, estos renglones se abren paso en la hoja en blanco. Segunda certeza: escribo para otro. Incluso cuando, como ahora por ejemplo, escribo por el gusto de ver crecer las oraciones. Ese otro bien puedo ser yo cuando me vuelvo para adentro, pero eso no importa, u otro indefinido, nebuloso, que se dibuja apenas en la imaginación. Puede también que jamás sepa quién es ese otro que está ahora frente a este final de primer párrafo leyendo estas líneas, quién sabe cuándo y en qué circunstancias, si es que este final de primer párrafo tiene esa especie de suerte en sentido cualitativo que significa encontrar un lector.




El editor.
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