Los autos avanzan
sobre una ley de humo
que nadie obedece.
De noche pronuncian
la velocidad
como una forma de
olvido.
Rojo: se negocia.
Verde: se impone.
La calle enseña
con dientes:
manda el más
grande
el que devora el
carril
el que arremete
el que no mira
el resto aprende
a encogerse.
Arriba, pocos
reparten el mundo.
Abajo, muchos se disputan
las migajas
Multitud que mastica
semáforos
traga órdenes
escupe bocinas
como plegarias rotas
en un sueño
fabricado
para que nadie
despierte.
Pantallas que
ordenan, dictan
inyectan luz en
los ojos
mentiras que
circulan
soles pequeños y domesticados
como semáforos
siempre en verde.
En esta
coreografía de choques
alguien maneja entre
cuerpos
y broncas que son
relámpagos,
entendiendo
demasiado tarde
que la violencia no
estalla, gotea
no es accidente: es
el sistema
nadie la inventa,
nadie la detiene:
circula.