hizo lo que tenía que hacer
o, mejor dicho, creyó hacer todo lo que debía
agarró la cucharita para revolver el café
la puso a un costado, pensó
que ahí no molestaría ni lo distraería
sorbió café como quién indaga
con el gusto una textura y una imagen
esperó
a veces pasa, no es tan fácil
por momentos se ve a sí mismo
desde arriba a la izquierda
sentado de espaldas / una lámpara
refracta su luz a unos pocos centímetros
el escritorio sobre el que apoya los codos
por momentos vuelve al símil
hoja en blanco que devuelve la pantalla
entonces teclea y un zumbido rítmico
acompaña el crecer de las palabras
que lo devuelven a otros lugares
que son ideas difusas y concretas
un olor al acecho
un tono de luz
la fachada de una casa
el ladrido de algún perro
es volver a un viaje sin camino de vuelta
caminar la búsqueda de una palabra
que se abre como indicio
es escribir
así, agazapado, esperó
una paciencia forjada en todas las batallas
perdidas de antemano contra la ansiedad
un esperar activo, de reojo, tenso
en ese fluir del tiempo que produce el silencio.
federico iglesias