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no cabe en el cuerpo esta arcada verbal
que con epicentro de estómago rompe
agrieta arterias vetas venas
corroe sangre torrente por debajo
acá las vísceras sísmicas son un relieve ineludible
una aguja en la encía
una puñalada en la conciencia que te asalta y viola
cuya función es romper en el otro para que duela
o sea, mirada clavada en tus espejos oculares de pasado espeso
pesan en total un puñado de clavos en los ojos
quieras o no el dolor duele
puesto que los viceversa del espejo
aparecen en nuestros órganos cómo interrogantes fisiológicos
que conjurados extreman broncas y dolores a punto de estallar
después el eco rebota en las paredes, único testigo
una aberración de esfericidad cromática
acrobática, narcótica, un arco iris cáustico
florescencias e interferencias
pero no, no me cabe en el cuerpo
pelo el escudo y ahí voy
sin más rodeos que dos o tres manías incurables (que no vienen al caso)
pedaleo la garganta y la cadena engrasada gira al compás, trago saliva
en la tumba no hay lugar para traiciones,
mi cuerpo semeja una figura tallada en parte
embutida de brazos extendidos
un contorno que un abrazo por la espalda intenta delinear
al cuello un collar de cuentas pendientes hace juego con un par de aros truncos
así te soy a la hora en la que mis oídos lúbricos entran en erupción
cuando me invade esta memoria involuntaria o
una caja de zapatos llena de diapositivas
en la que repito que te soy oídos tapados y ojos cerrados al vacío
ahora me cuesta girar la cabeza para el costado
las sienes ya son miles y así sucesivamente
federico iglesias
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