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tus ojos le dan cabida al horizonte más deseado / al horizonte menos pensadorefugio y trinchera de una vida que quiere ser otra
un embrujo que nos atrapa, un poema que te nombra sin decir tu nombre
un terreno conocido a medias, vislumbrado una mujer que me sacude
como el estremecimiento que sacude al nervio que tensa un músculo
como tu mirada que me desnuda de todas mis carencias
como un recuerdo atesorado en lo imborrable de la memoria
como ese abrazo en la esquina de Ambroseti y Aranguren, energía en comunión
como una semana en vuelo de paracaídas
pero en vuelo hacia arriba, y la ley de gravedad que nos impone
un límite, un hasta acá, una esperanza, el tiempo está de nuestro lado
¿no es acaso el efecto físico de las palabras síntoma de un estado de excepcionalidad?
excepcionalidad permanente desde aquel abrazo quimérico
¿qué conjuro del destino nos cruzó en el aula de una universidad?
¿de qué fluido enigmático está hecho el tono de tu cadencia mediterránea?
con la sinceridad puesta al servicio del espíritu escribo
en el insomnio de tu ausencia
con la certeza de que esta tinta corrió antes por mis venas
en una continuación de mi cuerpo que te busca, que te extraña
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dic 2007federico iglesias