ahí están, vienen conmigo
con sus vestidos de humo y su calorcito en la
frente
mezcla de una cosquilla en el estómago
y una herradura a modo de umbral
que se levanta frontera de dos tierras parecidas
voy y vuelvo de una a otra
mezcla de ayeres actualizados en un gesto
y una mirada entretenida en vaya uno saber qué
por eso me desarmo, me quito las armas y
las dejo sobre la mesita de luz
no hay estridencias que lo festejen
riesgos para qué entonces
no me queda otra que aceptar
este silencio que se produjo
así lo imponen los fantasmas
con sus vestidos recogidos a la altura de la
rodilla
de vez en cuando voltean la cabeza
y yo los saludo desde acá.
Junio 2004
federico iglesias