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tanta filosofía hay en el mundo
y sin embargo no aprendemos a vivir
las costumbres ritualizadas ajenas
a la percepción del patrón común
del entendimiento, permanecen
a la sombra de un muro
que las margina de espaldas
ir y venir, inmovilidad que tira para atrás
ausencia del deseo que no dice
o calla a los gritos
el agua estancada se pudre, un alma
también, dar vuelta una página
movimiento de carácter vital
camino dentro y fuera, moverse
para salir y encontrar un cauce
más que de palabras se trata
de la carne del mundo, de la fuerza
que nos hace y crece, cuando quise
dar vuelta la página noté mi existencia
insoportable de a ratos, un ir y venir
alguna parte hacia la nada o la mera
contemplación de una autista forzoso
como ese personaje que vaga por La Habana
ajeno y ausente de la revolución que lo rodea.
¿qué hay del optimismo? ¿de la confianza
que me hizo llegar hasta acá?
¿de las decisiones tomadas vía impulsos?
¿de las certezas acumuladas en el pecho?
ahí quedan, como esa inquietud que te lleva
donde una parte de mi vida dice hasta acá
un anuncio que viene desde lejos y dentro
no como quien huye sino como quién
busca un sentido, el sentido de las páginas
de un libro a mitad leer
en la ausencia late una dimensión vivencial
toda ausencia impone un desafío inalcanzable
a los cobardes, ese temor al no-ser
que se refleja en un programa de televisión
masivo, tanta basura impune
la ausencia de sentido, el rapto de las ganas
ese no querer que sea, una obligación
que dicta ese a priori del acto amoroso
y nada de lo que digo me reconforta.
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federico iglesias
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